Camino de Imperfección

De mal en peor, y de la gloria a la vulgaridad.

Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005.

02/02/2005

Los sirvientes

Sirvientes.jpgEn la foto en blanco y negro, posa un grupo de mujeres ante la fachada o en algún patio interior de alguna antigua mansión. Por detrás, asoman las frondosas ramas de algún árbol. Yo situaría la imagen en los pasados años 20-30, pero no lo puedo asegurar.
Van uniformadas con unos vestidos largos hasta los pies, unos enormes delantales y manguitos oscuros y unos singulares gorritos abombados de tela fruncida rematados con un pomposo lazo negro contrastando su tono. Dos de ellas permanecen levantadas y dos sentadas. Algunas son niñas.
Entre ellas, situada en el centro, sobresale otra mujer más alta y adulta. El vestido de su uniforme es oscuro, al contrario que el de sus subordinadas, y va cubierto con un delantal luminoso. Su tocado es una especie de cucurucho invertido sobre su pelo.
Ninguna sonríe y el gesto de sus manos es humilde, un entrelazado domesticado de ambas manos. Se observa incluso, el brazo desmayado de una de ellas, que observa con mirada temerosa y sumisa a su superior.
Ellas son las Sirvientas.


Recuerdo que algún día conseguí ver algunos fragmentos de aquella serie “Raíces”1 desde debajo de la mesa del comedor. (Tenía por lo menos 1 rombo –posición intermedia en la clasificación de la censura en la televisión de los 70, en España-).

Sé que, más tarde a los años en que se desarrollaba esa serie, los Señores eran benevolentes con “el servicio”, pero eso sí, guardando las distancias y sabiendo, cada cual, dónde estaba su sitio.

Una vez, en casa de una amiga, escuché la detallada biografía de otra joven. Hablaban con “familiaridad” de ella, sus objetivos, sus preocupaciones, desatinos, ridículos razonamientos… sus intimidades. Ella era “su chica”.

Entré en la casa durante varios meses llena de bolsas rebosantes de aprovisionamiento. Lo guardaba y adecuaba mi atuendo para las tareas del resto de mis siete horas, cocinar, limpiar, acompañar…
A la mesa, se interesaba por mis estudios, mis familiares, mi novio… Opinaba y aconsejaba, admiraba y condenaba, se alegraba y se ensombrecía… Y preguntaba, siempre Como en Casa, hablando fuerte y claro, con decisión, hasta el fondo de mi intimidad porque, en relaciones así, se tiene todo el derecho. Yo era “su chica”.
Y, de mi entorno, esperaba especialistas para atender las chapucillas que pudieran ir surgiendo en su vida diaria: esa lámpara cortocircuitada, ese grifo que gotea…
Las gentes así, el populacho, ambiciona cada vez más, y siempre están disponibles y dispuestos a todo.

Observar estas cosas me ha hecho pensar en el sentimiento de propiedad, de derecho que existe sobre las personas, sean empleadas de otras, sean sus “criadas”, sean sus hijos, maridos… y cómo se empieza entonces a regalar, vender y reclamar con exigencia la intimidad, el tiempo, y las obras ajenas, como si de las nuestras se tratara.

Hermione

1. Título original “Roots”. Basada en la novela de Alex Haley. Trata la historia de un joven negro hecho prisionero en África, trasladado y vendido como esclavo en América.
02/02/2005 20:25 citar este comentario. Hay 25 comentarios.

05/02/2005

¡Es Carnaval!

Gusanilla.jpgLa foto del día: de un retorcido cilindro verde claro encendido, con lunares blancos, celestes y fucsias, en diversos tamaños, asoma la cabeza de una chica que lleva una diadema de antenitas móviles que terminan en un par de corazones color púrpura, y lleva un gorro y gafas de nadador.

En cuanto le eché el ojo, supe el uso que le daría.
Dicen que elegimos los disfraces por lo que quisiéramos ser. Debe ser verdad, porque yo, que aspiro a la Imperfección, mirad cuál he elegido...(de reptante Gusana)

Hermione
05/02/2005 00:56 citar este comentario. Hay 13 comentarios.

08/02/2005

Mi deseo

Mirada de deseo.jpgEn imagen blanquinegra, un primer plano de una inquietante mirada. En contrapicado, y desde debajo de unas cejas espesas y bien definidas, se nos clavan unas pupilas desplazadas extrañamente del centro de un iris que parece reflejar unas grietas terrestres, o rios de magma, o estelas marinas...

Cierro los ojos y formulo mi deseo.
Dormida como despierta
me gusta lo que, de tu mente,creo conocer.
Me encanta tu predisposición amable,
y ya odio los desprecios que interpreto.
A pesar, o porque, o a raiz de,
yo quiero tenerte cerca y constante.
Y no sé o no quiero
expresarlo de otro modo
que poner mis labios
a cinco milímetros de tu piel,
que sentir y hacer que sientas
sólo el calor que desprendemos.
Y que, más allá de esa distancia,
el aire es frío.
Y me basta con ese tu abrigo tibio.
Yo quiero tener el templo del deseo,
que la suave cascada de tu voz
se deslice por mi cuello y espalda.
Mi racionalidad elige volverse loca
y ansiar disfrutarte con su certeza
y en la incertidumbre.
Así sea mi deseo.


Antes de que quede patente que nadie entiende nada: esa ha sido mi manera de explicar el punto de vista que tengo acerca del amor.
Aquello de si hay que dejarse guiar por la cabeza o por alguna pasión.
Yo creo que me regodeo en mi deseo una vez que mi cabeza da el visto bueno, a pesar de los contratiempos que sepa ver.
O, bueno, eso me creo yo.
08/02/2005 18:39 citar este comentario. Hay 16 comentarios.

11/02/2005

Máculas

manchas.jpgFoto: manchas oscuras e irregulares sobre la homogéneamente luminosa superficie solar.

Estos días he leído cosas muy interesantes para esto de mi búsqueda de la Imperfección.
La primera, en el blog del duende.

Para empezar, me ha chocado su coraje por escribir eso. Una persona que ya ha pasado la adolescencia ¿no se convertirá bajo su criterio y bajo el de los demás en un monstruo si muestra rechazo hacia sus progenitores? (No).
Por otro lado, la decisión misma de aceptar el mal rollo (sea cual sea el modo del que haya llegado) y no achantarse, seguir planificándose a su voluntad.
Es decir, tanto si los reproches existieron siempre como si fueron consecuencia de alguna decisión, no se achantó por ellos, para dar un paso adelante o para no desandar lo andado.
Aunque duele la condena de los seres queridos por su incomprensión, se hace lo que hay que hacer para vivir, hay que pecar para estar en el cielo, hay que ser imperfecto para que todo sea perfecto.

Y aquí viene mi otro descubrimiento, Sabbat. Entrar en su blog
No me refiero a un post en concreto, sino a su Obra, que es su evolución hacia su libertad, hacia su Imperfección: punto de mira de desconocidos, amigos y familiares, pero insuperablemente feliz.
11/02/2005 20:16 citar este comentario. Hay 15 comentarios.

15/02/2005

Autocensura

autocensura.jpgLa imagen es la de un hombre que grita y frente a su boca empuña unas tijeras preparadas para efectuar el corte.

¿Por qué uno mismo va reduciendo su libertad hasta sentirse vivir como preso? ¿Por qué uno se cansa de pelear continuamente? ¿Por qué uno empieza a temer que le excluyan o que se haga de él, una lectura que no es la que uno tiene sobre si mismo?
Hacer uno lo que quiere y silenciar para no sembrar la discordia, ni el juicio erróneo. ¿Es hipocresía? ¿Es noble astucia?
Es doloroso herir los arraigados prejuicios de los seres queridos de otra generación (padres, abuelos…), pero es absurdo y castrante ahogar los objetivos, criterios, el modo de vida propio.
Eludir discrepancias con propios, con afectados y con ajenos, o el asentir diplomáticamente, o dar la razón por compromiso, va estrangulando.
Uno se siente Defectuoso cuando coincide con una persona inquebrantable, y entonces no es capaz de mostrarle su Imperfección. Uno va dibujando un camino compartido muy estrecho.
Designamos a unos como interlocutores válidos, y descartamos a otros.
Y nuestra personalidad se va diluyendo en el océano de la comunidad social.
La mayoría nos vamos auto-domesticando, construyendo y echando la llave de nuestra propia celda.
15/02/2005 18:32 citar este comentario. Hay 23 comentarios.

19/02/2005

¿Lo entiendo?

Revolcon.jpg Instante (o instantánea B/N) glorioso: dos amantes con sus medias melenas aun mojadas, con las toallas envueltas a la altura del pecho y de la cadera respectivamente, se revuelcan en el suelo de un cuarto de baño. Delicadas manos posadas sobre el otro rostro, piernas anudadas a la cintura. Ruda mano asiendo apasionada un mechón de pelo, vigoroso brazo resistiendo el propio peso. La puerta, abierta y su apasionado beso, rebosando el suelo del pequeño cuarto. La bañera al fondo, con una toalla. Al lado, el retrete con más toallas abandonadas. Otra toalla colgada de la pared. Y otra, aislando del frío suelo el cálido enredo de la pareja. ¡Aaay!

Me cautivó la foto. Algo en la página en la que se me apareció, resultaba extraño. Exploré y, efectivamente, no era lo que yo pensaba en un principio.
Y pensé: -bueno ¿y qué? Es igualmente cautivadora la foto. ¡Al blog!
Entonces me vi puntualizando las cosas: que si no es lo que pensaba, que si no es lo mío, que si a los escandalizados les digo que, a mí, mientras no me obliguen, que hagan lo que quieran, que si…
Y me vi dando explicaciones que supongo que me exculparán y me siento cobarde e insolidaria. Pero también me parece justo tener que dar las mismas explicaciones absurdas o gratuitas que dan otros y ya me considero feliz cómplice.

Estoy harta de las caras de sospecha en algún círculo en que no se me conozca pareja, para condenarme por una opción sexual. Estoy harta de la discriminación a las opciones ajenas.
Quiero que todos los armarios estén abiertos y nadie haga aspavientos, y que cada uno se quede o salga de la intimidad de él.
Y, como en una conspiración astrológica más de mis últimos tiempos, me encuentro con más sobre ésto en el blog de Buscando Swan.

Vale. Me gusta lo que me gusta ¡Y la foto me encanta!
19/02/2005 22:56 citar este comentario. Hay 25 comentarios.

22/02/2005

¡¡¡FOTOS NO!!!

SecuenciaPato.jpg Las fotos son una gentileza de B. Es la secuencia de asedio fotográfico a un pato que se encontraba picoteando animosamente en una pequeña parcela urbana de hierba.
En el primer de los seis cuadros que componen la escena, primer plano de su negra cabeza. Mirada encolerizada bajo su roja ceja, al saberse objetivo de la cámara.
Siguiente cuadro: instantánea parcial del cuerpo y cola en el momento de la espantada.
Tercer y cuarto cuadros: alejamiento respecto a la cámara.
Últimos dos cuadros: el pato oculta su cabeza en algún hoyo que encuentra en el terreno.


Ya lo decía Zsa Zsa Gabor en un capítulo del Príncipe de Bel-Air “-¡Fotos no!” mientras ocultaba su rostro tras sus manos, en estudiada pose.
Y digo yo, que por qué nos entrará a veces ese “pánico escénico” al ser conscientes de resultar tangibles a los demás.
Si estar, estamos igual, ¿por qué queremos que la tierra se nos trague, o se nos resiste el habla ante un grupo amplio o desconocido de gente?
¡Me lo voy a mirar! (Pero sin retratar) (Ni radiografiar) (Ni registrar sonoramente) (Ni visualmente) (Sin testigos)… ;P
22/02/2005 02:28 citar este comentario. Hay 14 comentarios.

26/02/2005

¡Oh, oh!

barreraPenalti.jpgLa foto presenta una escena habitual en los campos de fútbol de todo el mundo. Un rito intercontinental, universal, un uso que traspasa fronteras, una costumbre de género en su especie. Cuando la vigorosa pierna se dispone a propulsar el balón hacia la portería, la barrera humana (masculina) que se interpone, adopta ademanes modosos y se cubren con ambas manos sus genitales…

Ellos contienen la respiración cuando nos ven cascando nueces.
Sus manos sudan y su boca segrega una bola de saliva que baja de golpe garganta abajo, cuando nos ven presionar la plancha, cual hierro candente, sobre la bragueta de un pantalón.
Ellos, palidecen cuando el cuchillo de sierra avanza y retrocede para seccionar, dividir, partir, rajar el objeto unitario.
Su nuca se quiebra hacia un lado y les suenan las vértebras, cuando la cuerda del tenderete corre ágil hasta estrellar sus calzoncillos contra la pared…

¿Son “nuestros hombres” pequeños fetichistas? ¿Es tan alta su sensibilidad y empatía que alcanzan a identificarse con los más simples objetos que rodean nuestra cotidianidad? ¿Se mimetizan con cualquier cosilla?
26/02/2005 22:00 citar este comentario. Hay 15 comentarios.




 

 
Febrero 2005 | Camino de Imperfección
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