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Camino de Imperfección

Vestigios de cordones

Vestigios de cordones Foto monocromática (grises) de un vientre con una leve sombra inferior (efecto del volumen, ni poco ni mucho, asépticamente volumen). En el centro, el ombligo: hundido, pequeño, que parece estirado horizontal y verticalmente a la vez, como una estrella de cuatro puntas.
¡Ah! Y como anécdota, tiene marcadas las estrías de algún tejido sobre la piel.

Mi ombligo, mi ombligo, siempre mi ombligo. ¿No debería mirarlo?
Está tan disponible que, con los años, voy conociéndolo más y más. Por ello encuentro semejanzas con los de los demás.

Como hay confianza, a veces lo utilizo, y lo incluyo en una observación de ombligos ajenos: “nuestros ombligos…”.
Otras veces, lo hago cargar con toda su culpa. Y otras, lo privo de reconocimientos.

Mi ombligo es mi referente, mi materia de estudio, mi vínculo a los demás ombligos, pero también es mi recurso lingüístico o literario, de entendimiento.

Puedo dejarlo a su suerte y que el musgo o la hiedra silvestre lo hagan inaccesible.
Y puedo llenarlo de tierra fértil que acoja a una oxigenante planta, o dar de beber un chupito de agua.

Un ombligo es interesante.

7 comentarios

Naif -

me gustaría intervenir tu imagen con una idea que tengo me autorizás??

prometo mostrartela antes de publicarla

Hermione -

O sea, ¿si "te miras el ombligo", no ves a los demás?

Hermione -

Por supuesto. Por supuesto que hay que reparar en los demás: como origen (causa biológica, histórica, psicológica...), como destino (efecto de nuestras acciones), y como micromundos propios, autónomos, paralelos, equivalentes al nuestro.

¡A ver si lo del sistema de "autolimpieza del ombligo" no va a ser ninguna tontería!...:

Lo que quería era llamar la atención o debatir acerca de la autobservación; si tal y cómo se emplea la expresión, "mirarse el ombligo", observar la propia conducta, sentimientos, etc. es improductivo y narcisista o lastimero o, por el contrario, es positivo o necesario para evolucionar uno e incluso el entorno se pudiera beneficiar de ello .

Pero, tal vez, sea cierto que haya que despreocuparse e incluso evitar el autoanálisis, y así, mediante la directa interacción con los demás, llegar a ser, y lo más probable es que sea un buen llegar a ser.

Bohemia -

Gracias Gato, a veces también lo pienso, pero no siempre.

Hermione, en el sentido de "sentirse el ombligo del mundo" cuando una persona lo hace desconsiderando el papel de sus semejantes y las demás criaturas del universo, se convierte en un ser triste, porque si no necesitáramos de los demás, no estaríamos rodeados por otros. Pero en cierto modo, es importante que en medio de todos, asumamos nuestra individualidad y asimilemos que somos seres únicos y asumamos nuestro papel en el universo. Porque podemos estar en medio de muchos pero estamos solos. Lo mismo que nuestro ombligo, está en nuestro cuerpo pero tiene su propia función. Quizás sólo sirve para recordarnos que estamos vivos y que por ahí otro ser nos alimentó y eso es bueno, sobre todo cuando reflexionamos de esta forma. Necesitamos de otros y otros necesitan de nuestra ayuda y nuestra solidaridad. No siempre es alimento o dinero, a veces es una palabra, un abrazo a tiempo, una llamada de atención también.

Gatopardo -

El ombligo a mí me recuerda necesité a otra persona para nutrirme, y ahora me sigue ocurriendo: mi ombligo es un borde que no me deja pensar sólo en mí.
Y hay muchas formas de dar vida que no consisten en parir... es más, yo creo que hay quien puede parir, pero no sabe dar vida ni vivir.

Hermione -

Bueno, aquí se utiliza "mirarse el ombligo" para decir que alguien se cree el centro de todo, sólo mira hacia sí, es egocéntrico...

Respecto a lo del restriego... deben tener sistema de autolimpieza como las planchas, porque lo acabo de revisar y ¡está bien! (y hacía tiempo que no reparaba en que lo tenía) ;)))

Un beso, Bohemia :)

Bohemia -

"Darse brillo en el ombligo", es una frase que se utiliza cuando alguien se vanagloria (se escribe así?)... es que soy bilingue, ya sabes :)))

"El ombligo es algo que no se debe tocar", eso me dijo la doctora cuando el mío enfermó de tanto restriego. Solía limpiarlo por dentro hasta dejarlo colorado. Exagerada que suelo ser.

Pero el ombligo, mi ombligo, recuerda cosas, no es tan bonito como el de esa foto, mi panza tampoco. Tiene heridas que son trofeos. Si me olvido, basta con mirarlo y todo vuelve. Es la prueba de que sobrevivo y de que intenté dar vida. Al menos él tiene memoria.
Besos.