Camino de Imperfección

De mal en peor, y de la gloria a la vulgaridad.

Ese mandato: las mentiras

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Es obligado mentir.
Es pecado. Es delito.

Qué gran mito la mentira, si se sublima como si se asume a modo de ofensa.
Supongo que creo en la mentira como herramienta y no como religión ni arte (bueno, en arte, un poco sí); en el embuste como suceso y no como artimaña.

Observo y provoco situaciones y reacciones que parecen enfrentadas.

Produce enojo, el engaño interesado que a uno perjudica por parte de a quien beneficia. Pero la mentira piadosa es justificable, misericordiosa...: nada nos va en ello, pero a quien se dirije se le evitan disgustos o molestias.

Es un arte y de qué se puede acusar a quien falsea porque "¿qué otra cosa puedo decirte si, al fin y al cabo, esas fealdades no intervienen en la armonía del momento?".
Pero existe también la mentira inconsciente (no creo que compulsiva): uno emite una sentencia categórica y sincera sobre su persona, ideología, trayectoria..., cuando, puede que más tarde, con suerte (no sé si buena o mala), caiga en la cuenta de una o más excepciones (que que no me vengan a mí diciendo que confirman la regla o me lo expliquen).

Y como la mentira se asume como una ofensa, un delito, un pecado, entre la mayor parte de tiempos y gentes, se entreve o intuye una exigencia  de ella: "¡Encima tendrá la desfachatez de decirlo!".
Un trabajador oculta un error en el desempeño de su tarea y su jefe espera que sea así para tener el derecho de poderle abroncar.
En tal caso, es de proponer la verdad como rebelión: "Estimado señor explotador... de recursos humanos: se ha averiado entre mis manos el equipamiento valorado en mil euros y es lo que hay. Estas cosas pasan...".
Este "anda y que te ondulen, asume la realidad sin pataletas" es extensible a otros ámbitos.

La cruz (literal y metafóricamente) de esta moneda es la mentira u ocultación como abuso de poder. Un gobierno o un médico no pueden ocultar información a sus ciudadanos o pacientes. Por la no alarma social, o por evitar un estado de ansiedad, no se tiene derecho a no dar acceso a la información del interés de uno, que ese mismo uno le ha depositado.

25/01/2007 03:00

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Autor: Hermione

¡Cómo presiona esta dualidad miente-no mientas!

Fecha: 25/01/2007 03:07.


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Autor: Luis Muiño

Yo, como soy de pueblo, soy más sencillo para estas cosas. Para mí solo hay dos tipos de personas: los deshonestos (es decir: los que dicen que no mienten) y los honestos (es decir: los que dicen que mienten a menudo). Y ya.

Fecha: 02/02/2007 17:17.


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Autor: Luis Muiño

Y yo, por supuesto, me considero honesto, porque admito que miento continuamente...

Fecha: 02/02/2007 17:18.


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Autor: Hermione

Pues, entonces, se te nota todo, porque eso es la negación de la negativa. ¿Qué sentido tiene mentir y decir que mientes? Al final haces saber la verdad igualmente... ;P

Fecha: 02/02/2007 20:34.


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Autor: Lumons

La mentira es un valor infravalorado.

Fecha: 24/02/2007 18:54.


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Autor: Hermione

Es más, Lumons: la mentira está vilipendiada ;)

Fecha: 26/02/2007 23:49.


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Autor: Hombre_hojalata

la mentira, en si misma es un elemento de comunicacion, una forma de no herir de evitar problemas, pero hay que diferenciarla del engaño, de la deshonestidad, y de la deslealtad.

Fecha: 01/03/2007 06:00.


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Autor: Hermione

Pues sí, tienes razón. Una mentira dice mucho más que lo que son sus contadas palabras.
Además del pragmático para qué, se plantea el por qué.

Y, sí, hay que distinguirla de lo que dices, porque tal vez, mentira no implique deshonestidad, deslealtad, y viceversa.

Pensaré más aún, que me duermo ... zzzz (porque ya tenía sueño de antes ¿eh?)

Fecha: 01/03/2007 23:30.


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