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Camino de Imperfección

Dos tenedores: hora de los sanitarios

Dos tenedores: hora de los sanitarios En estilo naif, como trazado por un niño, lo que podría ser el anagrama de los restaurantes: sobre fondo blanco, un círculo azul eléctrico que contiene los contornos, blancos de nuevo, de un plato con servilleta doblada en triángulo, cuchara a la derecha, y tenedor y cuchillo a su izquierda.

El polifónico desfile de tacones, suelas de goma y sonoras cámaras de aire, se desplaza por el piso del comedor.
Una nube heterogénea de densos olores envuelve al multicolor grupo. Peinados voluminosos, cardados, cabellos lacios, pegados a las mejillas, y cabellos rizados, negro azabache, platino, caoba, oleosos, sin brillo…
Oscura tierra de Egipto, negro petróleo, escandaloso carmín, sobre las ojeras, las pestañas, los párpados, los labios de rostros cuarentones.
Tejidos vaporosos, brillantes, metálicos, invaden el aire, la piel, los ojos.

Se sitúan en el centro del local, como una masa compacta.
Al alcance del inalterable clan, dos pequeños regueros de personas se bifurcan estrechas como el agua que asciende por las paredes.
Cruce de miradas de agrandados ojos con la camarera que ladea levemente su cabeza.

Los sanitarios toman asiento.
En su mesa, desquiciadas carcajadas. Risas desenfrenadas por el muerto y el excremento. Debate sobre la mucosa y la transpiración. Comen afanosamente.
En la única otra mesa ocupada, una náusea ahogada tras la servilleta.

11 comentarios

Bohemia -

Mú lista tú! :P

Hermione -

No es por intimidarte pero... se te notaba ;P

Bohemia -

Yo era el anónimo :(

Hermione -

Ánimo Nere, que tú aguantas una comida con cara de pocker ;)

Va a haber que aclarar eso del bromeo con los muertos. No consiste en "deshonrar" el cuerpo del muerto como si fuera un objeto, comiendo o saltándolo por encima, o sirviéndose de él para la mofa (desde el punto de vista de esta cultura).
Se trata de reirse de la dificultad, lo no solemne, los contratiempos que suceden naturalmente, y de los que solemos reirnos en cualquier otra circunstancia de la vida, salvo en esa.
:)

Anónimo -

Pues a mí, mi hermano, con tal de quitarme las papitas fritas, se la pasaba hablando de cucarachas durante la comida y no necesitaba más de un minuto, pues me lo iba representando como si lo viviera y ... me quedaba sin papitas, platanitos o lo que fuera que el bruto goloseara :(

Pero fui cambiando y procuro vestirme de frío, no siempre lo consigo aunque ya nadie golosee mis papitas. Pero con la muerte no puedo evitar sentir cosas, muchas.

Una vez estuve sosteniendo la quijada de una anciana muerta pues su hija no quería que se le quedara abierta, luché contra lo que me provocaba estar ahí, sintiendo esa piel increíblemente helada, de alguien que conocía y de quién podía escuchar el timbre de su voz. No me sentí mal pero un rato más tarde tuve sangramientos. De alguna manera podemos controlar gestos, pero somos seres vivos que reaccionamos ante sentimientos ajenos.

Entiendo que lidiando con muertes, heridas, etc. lo mejor es no sensibilizarse demasiado pero irrespetar comiendo encima de ellos o haciendo bromas, me parece demasiado grotesco e inhumano.

Nere -

Yo no le tengo miedo a la muerte, pero visto que ninguna de las dos ocupáis esa mesa contigua, seré yo quien lo haga, lo siento a veces me puede la sensibleria :p

Un Beso

Hermione -

No, que va, Gatopardo. Recuerda que lo único que provoca mi bilis es el “pasteleo” ;P

Bromear con la muerte, para quienes la muerte es un proceso tan habitual como lo es para otros atender a un cliente, entrevistar a alguien, defender a un acusado..., no supone ninguna herejía.
Pero esta rutina no impide sentir el dolor de la muerte de sus allegados, ni hacerse cargo del sufrimiento por las pérdidas ajenas ni reduce la capacidad de "tener tacto".
Creo que la familiaridad con lo más incontroladamente decadente del cuerpo humano, aporta una visión objetiva o más amplia.
Anécdotas divertidas sobre la curiosa forma de morir, la postura, dificultades de preparación del cadáver, vaivenes del féretro… son detalles y son realidades, situaciones cómicas aisladas del dolor.

Gatopardo -

Es que me había parecido que quien estaba sentada en la mesa contigua a los sanitarios eras tú: llámalo realismo descriptivo.
Yo no bromeo con la muerte nunca; pero ella lleva de cachondeito fino conmigo la tira de años. Sin ningún respeto por mí.

Hermione -

¿Y esa pregunta, Gatopardo? Espero que con tus más protocolarias intenciones...

Lo cierto es que nunca he sufrido de aprensión por las conversaciones escatológicas durante una comida.
Será que no tengo imaginación.

En cuanto a la sensibilidad, o el respeto ante la muerte, siempre me llamó la atención ese dicho de "el muerto al hoyo, y el vivo al bollo"...

Gatopardo -

¿Estás bien?
jjjjjjjjjjjj

Gatopardo -

Hay gente que va de fina por la vida y en cuanto oyen alguna descripción realista de un descuartizamiento, vomitan. Mismamente yo no como carne pensando en el bichillo que tan alegremente engulles tal cual o adobado y embuchado.
Si el relato es referente a una operación, prima el interés científico y no me pone mal cuerpo, ya ves... Pero cuesta encontrar gente con mi sensibilidad, lo sé...;)