Camino de ImperfecciónDe mal en peor, y de la gloria a la vulgaridad. |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007. Ese mandato: las mentiras![]() Es obligado mentir. Qué gran mito la mentira, si se sublima como si se asume a modo de ofensa. Observo y provoco situaciones y reacciones que parecen enfrentadas. Produce enojo, el engaño interesado que a uno perjudica por parte de a quien beneficia. Pero la mentira piadosa es justificable, misericordiosa...: nada nos va en ello, pero a quien se dirije se le evitan disgustos o molestias. Es un arte y de qué se puede acusar a quien falsea porque "¿qué otra cosa puedo decirte si, al fin y al cabo, esas fealdades no intervienen en la armonía del momento?". Y como la mentira se asume como una ofensa, un delito, un pecado, entre la mayor parte de tiempos y gentes, se entreve o intuye una exigencia de ella: "¡Encima tendrá la desfachatez de decirlo!". La cruz (literal y metafóricamente) de esta moneda es la mentira u ocultación como abuso de poder. Un gobierno o un médico no pueden ocultar información a sus ciudadanos o pacientes. Por la no alarma social, o por evitar un estado de ansiedad, no se tiene derecho a no dar acceso a la información del interés de uno, que ese mismo uno le ha depositado. |
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